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La constelación familiar es una gran ayuda para crear paz y armonía a nivel individual, familiar y social. Todos somos herederos genéticos de los cuadros emocionales que han marcado las vidas de nuestros antepasados. Dentro de nosotros actúan tanto las emociones agradables que acompañaron los éxitos de nuestros familiares como las dolorosas, consecuencia de sus fracasos y pérdidas. (Últimamente los científicos han podido comprobar que las emociones de los antepasados están grabadas en la información genética.)
La constelación familiar sistémica, desarrollada por el gran psicólogo alemán Bert Hellinger, es el método más rápido que existe en estos momentos para liberar a la persona de los lazos emocionales enredados. Aunque actualmente no tenga ningún sentido, las emociones de nuestros antepasados nos influyen a nivel inconsciente.
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En el proceso de una constelación se aclaran y ordenan los lazos de amor ocultos que nos atan a emociones de nuestra línea ancestral que no nos pertenecen. Al final del proceso cada miembro de la familia se queda solamente con lo suyo. Las cargas de otros se les dejan a ellos. Después se puede vivir con más plenitud. Las futuras generaciones tienen mejores posibilidades para desarrollar su potencial individual y valioso en un sistema familiar donde rigen los “Ordenes Del Amor” (título de uno de los libros de Bert Hellinger).
Una mujer que deseaba quedarse embarazada no lo había logrado en años. En la constelación encontramos que el dolor acumulado en la línea femenina de su familia que había sufrido muchas muertes de niños pequeños, le había causado la infertilidad: En su sistema emocional estaba vivo el dolor de sus antepasadas. Para no repetir la experiencia dolorosa, lo más seguro era no quedarse embarazada – una reacción sencilla y lógica de su cuerpo, influido por su alma que sufría la tristeza de las antepasadas. Once meses después de que se hubiera hecho la constelación familiar sistémica, nació su hijo.
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